Crianza Canina

A lo largo de los varirazas-de-perrosos años he estado inmiscuido con  la crianza de perros de pedrigri, tuve el honor de niño de tener un Mastin napolitano y por ende terner conocimiento amplio en el tema de la crianza, he tenido ocasión de tratar con muchos otros criadores de prestigio, de larga trayectoria y gran reputación que viene avalada por programas de cría de mucho éxito y por los triunfos conseguidos dentro y fuera de las fronteras propias con sus ejemplares; pero también, desgraciadamente, he tenido y tengo que vérmelas continuamente con demasiadas personas que por el mero hecho de aparear un macho y una hembra y esperar a ver el resultado final, se creen que ya lo tienen todo hecho.

Esos son los que yo he dado en denominar “pseudo-criadores”, malos aficionados que, con mejores o peores intenciones, desvirtúan la crianza canina y la convierten en un burdo negocio, del que esperan sacar buen provecho.

Individuos que no son capaces de investigar y mucho menos interpretar un Pedigrí, que no saben absolutamente nada de Genética ni de Salud Canina y por supuesto tampoco de Etología (conceptos todos ellos a los que no dan ningún valor y que creen estar de más, porque para ellos todo se resume en cruzar a un ejemplar con otro y ver nacer muchas crías que vender por Navidad) y que apenas sí conocen el estándar de la raza con la que han decidido “producir” cachorros, casi siempre con un único y desgraciado propósito: el afán de conseguir incrementar sus ingresos mensuales… y que, con sus prácticas incoherentes, interesadas y absurdas, acaban ¡tantas veces! por destrozar el trabajo de aquellos otros que lo han dado todo por lograr mejorar el pool genético de tal o cual raza.

Claro que no es menos cierto que dentro del colectivo de”pseudo-criadores”, amén de aquellos que lo hacen por puro interés económico y sin ningún deseo de seleccionar tal o cual raza con miras a mejorar lo que ya presente de bueno y a evitar los rasgos que pudieran resultar indeseables, hay esos otros que porque tienen una perrita en su casa, deciden de buenas a primeras, que ha llegado el momento de buscar un machito por el vecindario con el que aparearla, para que sus hijos aprendan algo sobre la vida cuando vean nacer los cachorros y luego tengan que ocuparse (casi siempre sin las elementales nociones de cómo hacerlo bien) de ellos a lo largo de unas pocas semanas (casi siempre demasiado pocas, porque cansados ya del trabajo, de los gastos y de las complicaciones que casi siempre supone sacar adelante una camada de cachorros, se deshacen de ellos cuando apenas están recién destetados o con treinta o cuarenta días a lo sumo) antes de malvenderlos o regalarlos a un pariente o a un conocido de la oficina o del taller…

Unos y otros más que contribuir al bienestar de una raza concreta, lo único que consiguen en lanzar a este mundo un buen número de cachorros que son fruto de cruces tan indiscriminados, tan exógenos y tan “casuales” como pudieran serlo los cachorros nacidos de cualquier perro de la calle que se aparee con cualquier perra, también de la calle. Sin más mérito. Sin mayor trascendencia.

por todo esto quiero compartir un archivo, de un taller que hice de crianza que dara algunas luces en este sentido.  aqui lo puedes DESCARGAR